viernes, 21 de noviembre de 2014

Los vigilantes (v2)

Los nuevos que llegan a esta sección no saben que se les puede complicar el trabajo. Vigilamos el parque del Alamillo de Sevilla desde tiempos inmemoriales. Hasta Cervantes lo nombra en una de sus obras. Pero, actualmente, este parque no es famoso tanto por su aparición en los libros como por tratarse de una amplia zona de reunión y divertimento de miles de personas que acuden a él por variados motivos. Es, además, un magnífico ejemplo de cómo pueden llegar a convivir en paz y armonía los hombres, la vegetación y los animales que moran en él.

La belleza extraordinaria consecuencia de tal equilibrio tiene un alto precio, y no siempre es fácil conservar ese concierto entre mundos tan dispares. Así que si nuestra experiencia puede ayudar a las siguientes generaciones, bienvenido será.